LATERALIDAD

Las conexiones y el rendimiento

Las conexiones y el rendimiento
09 Ene

El perfil actual del futbolista, jugador de campo o portero, y de cualquier deportista, debe estudiarse de forma integral, con una visión amplia de su formación física, técnica y táctica, además de psicológica. “Corro si la cabeza me dice que corra”. Frase muy común en el deporte, no sólo fútbol, que hace referencia a la conexión entre el perfil corporal, repleto de asimetrías y el cerebro, que es que lo ordena y lo dirige.

Cuando cualquier obstáculo frena el ritmo neuronal, el cerebro modera poco a poco el consumo energético y de seguido las piernas no pueden acelerar el ritmo de pedalada. Funcionamos porque nuestro cuerpo obedece a nuestra mente. Por esto es importante que los entrenadores de fútbol. Y de cualquier deporte, conozcan el funcionamiento mental de sus jugadores y deportistas, para, de esta forma, sacar lo mejor de cada uno de ellos y ayudarles en todo lo posible a convertirse en profesionales excelentes, fortaleciendo su personalidad y sus valores personales.

Obviamente con diferencias importantes en función de la categoría deportiva, porque, no es igual entrenar a jóvenes en categoría base que entrenar en la alta competición, entendiendo que, el deporte base persigue el objetivo de formar al deportista por encima de alcanzar sólo resultados deportivos. En esta etapa de formación, el entrenador debe trabajar para conseguir que cada jugador de su equipo sea fuerte mentalmente; es decir, si desde la base trabajamos con un plan global que integre todos los aspectos que condicionarán su rendimiento en una etapa posterior, nos acercaremos cada vez más al perfil de un deportista capaz de superar las exigencias del fútbol o del deporte de élite o alto rendimiento.

Pero, ¿qué quiere decir “mentalmente fuerte”? Un futbolista, un deportista con dominio de sí mismo y habilidad para controlarse emocionalmente, con altas capacidades perceptivas que le permitan tomar decisiones acertadas, un nivel físico óptimo, una ejecución técnica maestra y una excelente visión táctica del juego, además de conseguir que se sientan jugadores de equipo y dispuestos a darlo todo en cada entreno y partido.

De forma detallada, el profesional que demanda el fútbol y el deporte actual es aquel que posee:

  • Autoconfianza: La confianza en sí mismo es capital para cualquier deporte. Un deportista débil no dejará apreciar sus destrezas en el campo. Es necesario que el deportista confíe en su potencial para resolver cualquier situación que se le presente en el juego o competición, la haya entrenado o no
  • Autoestima: si el deportista no sabe cuales son sus debilidades y fortalezas, vivirá cada triunfo o cada derrota de forma equivocada. Para equilibrar la balanza y controlar los sentimientos, el deportista debe desarrollar la habilidad para autosuperarse, sabiendo en qué debe mejorar y cuándo lo ha conseguido
  • Tolerancia ante la frustración: un deportista que se supera es un deportista que aprende a ser responsable. El que trabaje en su propia valía y seguridad, hace que sepa juzgar de forma equilibrada las derrotas y las victorias, fortaleciendo en este caso su nivel de competitividad
  • Constancia y Firmeza: Se juega como se entrena, máxima de cualquier entrenador. Los deportistas deben estar preparados para soportar largas sesiones de entrenamiento, a veces muy aburridas, pero todas importantes para su mejora personal
  • Diversión: Los futbolistas exitosos no olvidan divertirse. La diversión forma parte de la satisfacción diaria. Divertirse es estar contento y satisfecho por haber logrado todo lo que uno se propone.
  • Manejo de las emociones: Rabia, frustración, alegría, miedo… Todas estas emociones básicas son las que debe aprender a controlar el deportista desde edades tempranas. De lo contrario, dejaremos muchas posibilidades al rival, y el rendimiento se verá fuertemente afectado
  • Manejo de los pensamientos: Si la mente ordena y dirige nuestra actuación, es conveniente mantener un dialogo constructivo y positivo con ella. Sustituir los negativos por aquellos que dirijan el comportamiento hacia las metas fijadas es una buena estrategia. El deportista juega como piensa, y esto influye directamente en su toma de decisiones en el campo

Bien, hasta aquí, un breve resumen de los aspectos psicológicos clave que hay que integrar en el  entrenamiento global para conseguir ese perfil descrito al inicio. Si esto lo trabajamos desde etapas formativas, el deportista, cuando llega a  nivel profesional, sabe afrontar con seguridad todas las demandas de su profesión como si del mejor abogado se tratara: las técnicas, tácticas, condiciones físicas y psicológicas… es un deportista completo, y con grandes oportunidades de alcanzar el éxito. Un campeón con ganas de mejorar día a día y que se esfuerza por ser feliz. 

 

La fortaleza mental, como todos los aspectos psicológicos que influyen en el rendimiento, la entrenamos y depende de la voluntad de cada uno, del apoyo del entorno: las familias. Las habilidades mentales se trabajan y se mejoran, así cómo con los test de campo, la preparación física de los jugadores mejora, la psicología deportiva aporta soluciones efectivas y prácticas que ayudan a construir “el fuerte”.

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"En el deporte, lo más importante es tomar decisiones a tiempo. Para manejar esta precisión en escenarios continuamente cambiantes, los deportistas, deben: sentir que dominan su perfil corporal en coordinación con lo que ven, ser emocionalmente inteligentes y ser mentalmente fuertes. Principio fundamental del Entrenamiento en LATERALIDAD"

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