LATERALIDAD

[1] Las asimetrías y las lateralidades

[1] Las asimetrías y las lateralidades
21 Ago

Las asimetrías: el criterio para clasificar las Lateralidades

Con lo explicado hasta aquí, podemos concluir que tener una lateralidad dominante no sólo queda sujeto a una supuesta facultad genética y neurológica innata. Como veremos a continuación, el dominio de uno u otro hemisferio en la lateralidad preferente explica que hay una mayor predisposición somato–sensorial de un lado del cuerpo que del otro, como ocurre en la ejecución de tareas coordinadas que requieren el uso de ojo, mano, pie y oído, y por ende, una mayor capacidad para integrar las funciones neuromotrices con las mentales facilitando el desarrollo de la inteligencia del portero, y la variedad de movimientos. Eso sí, siempre y cuando los haya entrenado (Domann,1996).

Gran parte del comportamiento humano es asimétrico, por tanto gran parte también de las acciones técnico–tácticas que observamos en el rendimiento del portero son asimétricas. Podemos observarlo en respuestas que exigen más esfuerzo de una parte del cuerpo que del otro, por ejemplo en situaciones defensivas de acción inmediata como el desvío o rechace, donde siendo la pierna de batida más adecuada para utilizar en el palo más cercano, la derecha, en ocasiones el portero utiliza la izquierda frenando de esta forma el cuerpo para llegar rápido, y también en acciones de juego aéreo, donde el desvío alto o prolongación, reinciden en partes del cuerpo de forma simétrica o cruzada para su ejecución y posterior desempeño.

Por tanto, podemos hablar de 2 tipos de lateralidades:

  1. una funcional, referida a las lateralidades de ojo–mano–pie, las más determinantes para el portero de fútbol y asociadas a las acciones coordinativas que requieren el uso preferencial de éstas en acciones de fuerza, como el control, o precisión, en el pase
  2. y otra a la que denominamos somatosensorial, por estar sujeta al equilibrio postural que sirve de soporte a la respuesta técnica, ya que al bloquear voluntariamente determinadas zonas corporales y responder con precisión en el gesto permiten que el movimiento se adapte al espacio y tiempo concretos, donde el portero debe dominar las lateralidades de hombro y cintura, importantes por la preferencia en el lado del giro en situaciones de línea de fondo, de reincorporación, rechace cercano, y de dos acciones inmediatas.

De forma resumida, y atendiendo a estos criterios mencionados, podemos clasificar a los porteros en 2 grupos diferenciados según la lateralidad dominante, un grupo definido como homogéneos y otro como cruzados, donde los primeros utilizan de forma homogénea el perfil corporal, derecho o izquierdo para responder automáticamente a todas las situaciones planteadas en competición y entrenamiento, frente a los cruzados, caracterizados por utilizar, partes contrarias del perfil corporal en las mismas acciones técnicas que el grupo anterior.

A modo de ejemplo, sirva el siguiente video facilitado por Luis Llopis, estando como entrenador de porteros en el Levante UD, donde se observa como en un partido Keylor Navas utiliza la pierna de batida contraria para el impulso retrasando de esta forma el movimiento de desplazamiento y no logrando llegar al balón por dicho error. Vemos también como corrige este movimiento posteriormente en el entrenamiento.



 
Una lateralidad bien definida, a partir de los 11 años según creemos nosotros, hace posible que el movimiento además de coordinado pueda integrarse con todas las funciones mentales relacionadas con la concentración, la atención y la orientación en el espacio y en el tiempo (Florido 2009). Todo este aprendizaje debe ir acompañado de la maduración cerebral y el desarrollo físico acordes a las necesidades biomecánicas del portero según el nivel de formación, que a fin de cuentas son responsables del movimiento reorganizado, es decir, establecido en el espacio donde se desarrolla el juego, ajustado a referencias lo más exactas posibles y precisas en tiempo, donde la lateralidad es un recurso de identidad corporal que permite junto a los parámetros físicos, técnicos, tácticos y psicológicos, optimizar las acciones técnico–tácticas de la formación especifica y global del portero de fútbol desde el entrenamiento a la competición.

Aunque en estos momentos, los avances en diferentes ámbitos neurocientíficos indican que las asimetrías cerebrales y las somato-sensoriales están presentes en todo comportamiento desde que se aprende hasta que se ejecuta, es posible pensar que activarse a las órdenes del cerebro derecho o izquierdo en función de la lateralidad del portero, es diferente.

El siguiente post, La mecánica del cerebro o mejor, ¿el cerebro mecánico?

bctt tweet="Se procesa la información de forma diferente desde el hemisferio derecho e izquierdo, la pregunta que nos hacemos es: ¿El cerebro está programado para ser diestro o zurdo?."]

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